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Fragatas F-100, la joya de la armada española

Las fragatas españolas clase Álvaro de Bazán (F-100) constituyen la joya de la corona de la armada de España y se encuentran entre las mejores fragatas del mundo. Estos modernos barcos de guerra multipropósito han sido los primeros barcos europeos en integrar el avanzado sistema de combate Aegis, el cual solo poseen las armadas de EEUU, Japón, Corea y Noruega (estos también de fabricación española).

Así, las características de las nuevas fragatas españolas le permiten participar en el famoso escudo antimisiles norteamericano, si bien, aún no se han integrado en dicho sistema.

Historia de las F-100

La idea estos barcos de guerra comenzó a fraguarse en los años 90 tras cancelarse el programa NFR 90 de OTAN, que pretendía la construcción de un buque común para todos los aliados. Así, el ministerio español entendió la necesidad de contar con unidades de última generación que defendieran las posiciones de España en su contexto geopolítico.

Tras aprobarse la integración de los sistemas Aegis y AN/SPY-1, desarrollados por la estadounidense Lockheed Martin, en 1997 comenzó su construcción en los astilleros de Ferrol (España). De esta forma, España se asegura el diseño y fabricación de las fragatas más modernas del mundo.

Desde su puesta en servicio en 2002, las fragatas clase Álvaro de Bazán han participado en multitud de misiones, principalmente bajo el paraguas de la OTAN. Así, han formado parte de los portaviones americanos USS Theodore Roosevelt y George H. W. Bush así como del francés Charles de Gaulle. También han sido destinadas en labores de lucha contra el terrorismo en el Mediterráneo y el Cuerno de África y han asumido el mando de la flota de la OTRAN en Dinamarca.

Características de las fragatas F-100

Las dos características principales que hacen a estos buques tan formidables son el sistema de combate Aegis, el más avanzado del mundo, y el radar SPY-1D.

La conjunción de estos sistemas hace a las F-100 capaces de buscar y seguir hasta 90 misiles, barcos y aeronaves enemigas en un radio de 500 km. Además, controla sus trayectorias para guiar a sus promios misiles antibuque y antiaéreo hacia sus enemigos. Estas características lo convierten en un barco versátil, capaz de cumplir las funciones de buque de mando y control en un escenario de conflicto, integrarse en fuerzas de combate propias o aliadas o proporcionar cobertura antiaérea a tropas de tierra. Ahí cobra importancia su capacidad de operar tanto en alta mar como en la costa.

Sin embargo, estas capacidades son solo algunas de las que disponen las fragatas F-100, ya que cuenta con un helipuerto que le permite transportar helicópteros SH-60B Seahawk, preparados para la lucha antisubmarina y antisuperficie.

También posee lanzadores de misiles antibuque RGM-84 Harpoon, torpedos Mk-46, un cañón tipo Mk-45 de cinco pulgadas y un lanzador vertical Mk-41 con 48 celdas. Esto se suma a cuatro lanzachaff que emiten señuelos para confundir a los misiles enemigos, sistemas de contramedidas y guerra electrónica Aldebaran y un sistema acústico antitorpedos.

Finalmente, el diseño ha sido muy cuidado desde el principio para tratar de minimizar el eco del radar como motores con el casco elástico. En lo que se refiere al blindaje, incluyen un moderno casco de proyección balística de acero.

Estas características y potencia de fuego hacen que muchos consideren a la clase Álvaro de Bazán más como destructores que como fragatas.

Las fragatas clase F-100

Aunque en origen la serie era de 6 unidades, la crisis económica de 2007 afectó duramente a España y los recortes presupuestarios obligaron a prescindir de la última fragata que llevaría el nombre del conocido militar español de la edad modera, Juan de Austria.

En la actualidad, las 5 fragatas españolas en activo que se encuentran al servicio de la Armada son:

Barcos de guerra basados en las fragatas clase Álvaro de Bazán

Las F-100 han conseguido a lo largo de la década de los 2000 dos importantes contratos para el Estado Español. Por un lado, las fragatas Clase Fridtjof Nansen noruegas, más pequeñas y adaptadas a las necesidades del país escandinavo y tras ganar un concurso frente a neerlandeses y alemanes. De ellas, Noruega encargó una serie de 5 unidades. Por otro, las fragatas Clase Hobart australianas, más grandes y fabricadas en colaboración con empresas del país austral cuya serie consta de 3 unidades.

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